Cómo maneja usted su tiempo?

Como maneja usted su tiempo?

 

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Muchos empresarios a quienes conozco los escucho quejarse por la cantidad de actividades o asuntos que tienen que atender a diario. También, de la cantidad de horas que le deben dedicar a su empresa por día.

Alberto, es primera generación; su EF vende repuestos para ascensores, trabaja con dos de sus 3 hijos. Me decía hace unos días: “Trabajo de lunes a viernes todo el día y sábado hasta el medio día. Cada día empiezo a las 08.00 am, para lo cual me tengo que levantar a las 07.00 am. Al llegar a la empresa, veo qué sorpresas me voy a encontrar, uno nunca sabe qué pasará o qué novedades puede haber. Normalmente desde la primera hora, en que solo puedo ver los titulares de los diarios, comienza mi trajín. Atiendo a proveedores, clientes, cuestiones de los empleados, veo vencimientos y cobros, voy a los bancos, hago algunos trámites en los entes públicos y así… cuando quiero acordar, ya estoy sobre el medio día. Dispongo de 1 hora para comer algo y de nuevo comenzar la jornada. La tarde es un poco menos cargada en actividades pero igual o más larga, tengo que ver el stock, los vehículos, atender o estar en algunas reuniones por nuevos productos o cuestiones de reclamos o no cumplimientos del reparto y cosas por el estilo. Me aseguro que tengamos los precios de venta en orden y al día. A eso hay que agregar, las cuestiones que vienen por internet, que aunque no entiendo mucho, algo hago. Cuando llega la hora de cerrar me siento muy cansado y solo quiero poder llegar a casa darme un baño, cenar algo y acostarme a dormir, lo que rara vez haga antes de las 11.30 pm. Así todos los días; no me queda tiempo para nada más. Siempre estoy esperando y pensando en el fin de semana y a esta altura del año, en las vacaciones. Es un ritmo muy fuerte el que llevo.

Tengo que confesar que cuando Alberto terminó de hacerme este relato, hasta yo me sentí agotado; y cuando después me acordaba de su agenda, reconozco que me di cuenta que lo hacía angustiado.

 

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Me pregunté, porqué una persona elije vivir de este modo, cuánto es posible soportar este ritmo, cuánto una pareja o una familia están dispuestos a acompañar esta forma de trabajar y de vivir. Cuándo este hombre ve a sus otros hijos, mas pequeños; si tendrá ganas de salir con su esposa a cenar o cosa por el estilo. Si además de estar dedicado a su empresa, qué otra cosa hará en su vida -me cuesta pensar que solo viva para trabajar- Para colmo, dice estar pensando cuándo llega el fin de semana, lo que estaría indicando que disfruta poco o nada de lo que hace o es que después de estar tantas horas en su empresa, la palabra disfrutar, haya perdido sentido para él. En fin… debo compartir que me dejó con una sensación de pesadumbre muy agobiante.

Por otra parte, creo que el relato de Alberto, con mayores o menores matices, representa el diario de muchas personas que han convertido o reducido sus vidas una cuestión laboral o económico-laboral, dejando postergado una enorme cantidad de otros aspectos que, según creo, nos complementan la vida en el sentido total de la palabra.

Lo paradójico de estos casos, es que cuando se les pregunta a estas personas por qué se dedican tantas horas a su empresa o a su trabajo, dicen que es para tener ellos y los suyos, una “mejora calidad de vida”.

Ok, si de acuerdo, esto es lo políticamente correcto para responder, pues quien se podría oponer al argumento.

Pero, le pido a usted que piense lo siguiente: cuándo, para el caso, Alberto disfruta de esta “mejor calidad de vida”, cuándo es que él usa los bienes, el dinero por caso, que consigue con su trabajo, si está todo el día, todos los días, de la mañana a la noche dedicado a su trabajo. O es que dejará el disfrute para más adelante… para cuando… se imagina que llegó a los 70 o más años y su pasión era jugar algún deporte, viajar, escribir, bailar o lo que sea y no los ha hecho. No le parece que hay un tiempo para cada cosa y que si lo deja pasar no lo recuperará nunca más.

 

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Para ponerle un poco de marco, le comento lo para mí son los ámbitos o espacios que más me interesan y componen mi vida, sin lo cual siento, se convierte en una pobre sucesión de actividades: pareja, familia, amigos, espiritualidad, recreación (OCIO = no hacer nada!), actividades sociales, deporte favorito, música, lectura, capacitación, tiempo propio, diversión.

Si yo siguiera el ritmo y una agenda semejante a la de Alberto, cuándo podría hacer algo de las cosas, además de mi trabajo, que me encanta hacer. Porque otra cuestión a tener en cuenta es que además de disponer de tiempo material, también es necesario tener la predisposición y tranquilidad para estar presente, realmente presente, en lo que esté haciendo.

 

Solo me resta preguntarle:

  • *¿Cómo lo ve usted?
  • ¿Qué reflexión le merece?
  • ¿Hay algo en su propia vida que se parezca a la historia de mi amigo Alberto y que usted crea que debe ordenar de otro modo?
  • ¿Puede usted hacer un listado de lo que le gusta hacer y el tiempo REAL que por día y semana le destina?
  • ¿Qué le está faltando ajustar en su vida?, ¿Por dónde podría empezar?

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