Una historia de tantas

Una historia de tantas

INMIGR-1

Tony y José, son dos hermanos que junto a Emilia, María y Ester, fueron los hijos de Pascual, un inmigrante italiano que a principios de siglo XX llegó a un país de América Latina, escapando del hambre, la pobreza y la guerra, para venir a un lugar que ni siquiera sabía dónde quedaba.

Con el tiempo y no libre de muchas, muchísimas luchas y esfuerzos Pascual junto a su esposa Albina, también inmigrante, fueron juntando sus monedas que a duras penas ahorraban para comenzar a hacer paralelamente a sus trabajos rurales, un pequeño emprendimiento de venta de comidas preparadas en su propia cocina, que con el correr del tiempo, puedo adicionar algunas plazas de hospedaje, para los muchos viajeros que por ese entonces pasaban por donde ellos residían. Claro, cercano había un gigantesco emprendimiento industrial minero y petrolero, que atraía a personas de la región e incluso de países vecinos, que llegaban buscando una fuente de trabajo y progreso.

Así, con el tiempo y mientras progresaban lenta, pero sostenidamente, fueron llegando sus cinco hijos, Tony el primero, luego las tres mujeres y finalmente el benjamín, José a quien llamaron de este modo, en recuerdo del abuelo, a esa altura ya muerto en su lejano Catanzaro natal.

El negocio, creció y creció al punto de transformarse en un Hotel con Restaurant que ganó mucho prestigio no solo para los vecinos y cercanos, sino que recibía, incluso pasaje internacional. Toda una proeza hecha de la nada total, en relativamente pocos años, algo así como 40. A esta altura Pascual, que dirigía con toda la familia en su, ahora Empresa Familiar, entendió que había llegado el momento de dejar de trabajar y pasar el manejo de la empresa a los hijos, a los cuales ni siquiera preguntó si la querían; después de todo, era él quien decidía esto. Tal como había sido siempre en la familia y la Empresa Familiar.

Lo particular del caso, es que la Empresa le fue dada, por imperio exclusivo de Pascual, solo a los hijo varones, al mejor estilo italiano, pues las mujeres estaban para otra cosa y tendrían que ser mantenidas por quienes fueran sus maridos. Esta disposición, extraña pero rígida, no fue ni tan siquiera cuestionada un segundo por nadie. ¡A quien se le ocurriría cuestionar a su padre en esta familia!

Así, Tony y José comenzaron la nueva etapa, desarrollando aún más durante una buena cantidad de años lo que les dejara su padre. Para ello, solo siguieron haciendo lo mismo que hacía Pascual, los mismos métodos, los mismos modos, el mismo estilo. Les encantaba conversar amablemente con los empleados, alguno de los cuales llevaba más de 30 años con ellos; invitarlos a comer o jugar baraja, en fin… eran todos como una gran familia.

images

 

Lo que estos hermanos no se percataron es que, para su propia época, las cosas, el exterior, el entorno, estaba cambiando a un ritmo muy fuerte. Mientras tanto, ellos siguiendo su costumbre con los colegas empresarios, comerciantes e industriales locales, con quienes habían trenzado un muy fuerte vínculo social, acostumbraban a hacerse favor comerciales de apoyo directo de dinero o valores que después, cada uno canjeaba en su banco y luego, como podían iban devolviendo. Esto era lo usual y lo hacían todos y siempre desde hacía años. Los gerentes de los bancos, que conocían perfectamente a cada uno de estos empresarios, también los apoyaban dándoles muchas facilidades para acceder a créditos, a veces, con muy poco abales; después de todo, los conocían de toda la vida, eran sus clientes y siempre les habían cumplido.

Lenta, pero persistentemente la economía de la región comenzó un período extenso de declinación y deterioro, las personas empezaron a consumir menos, los bancos a cobrar cada vez más y más, intereses por el dinero y cada vez costaba más sostenerse; la necesidad de efectivo crecía cada día. Era difícil sostenerse y pagar a proveedores; apretaban los impuestos y las tasas comerciales, los seguros para obreros y empleados. Los derechos sindicales crecieron y se volvió común escuchar que los patrones eran demandados por sus empleados reclamando lo justo y también lo injusto también.

Los hermanos tenían de hecho un acuerdo, aunque nunca lo conversaron claramente. Tony era quien dirigía la empresa, tal vez por su condición de mayor… y José se encargaba, como podía, de la administración. Claro, al faltarles acuerdos, por ejemplo la gestión del personal no se sabía a quien correspondía, a veces hacía algo uno, a veces el otro.

En cada cosa que hacían se notaba que, a pesar de los años que llevaban ellos al frente, no habían progresado en la modalidad y métodos para gestionar la empresa, que a por este entonces se había llegado a tener 50 empleados. Si se trataba de las compras de insumos a proveedores, se pagaba cualquier precio con tal de tener financiación a largo plazo, las ventas eran poco controladas, pues no disponían de un control diario estricto. Las materias primas no eran racionadas y se confiaba que cada uno que sacaba algo, eso era lo necesario; algo así como una confianza infantil en las personas. Claro, con el tiempo se dieron cuenta que los cosos crecían y crecían y los márgenes de iban reduciendo y aunque no sabían qué pasaba, la realidad era que sufrían fuertes robos de los llamado de “hormiga”

Si se analizaba la parte de la administración, se podía encontrar un verdadero desorden de papeles y documentos que era difícil de comprender, José decía que él, de este modo se manejaba sin problemas (¡!). La flota de vehículos, carecía de los chequeos mínimos necesario y en el tiempo oportuno; todos ahí sabían que los choferes usaban los vehículos en uso particular y que se “perdía” gran cantidad de combustible, pero nadie decía nada, tal vez porque no querían ofender a quienes hacía años trabajaban en la empresa. Un párrafo aparte merecía la atención de los aportes previsionales para los empleados, lo que estaba delegado al Contador González, quien hacía y deshacía como le parecía. En fin…

foto7

 

Era siempre llamativo el nivel de vida que los dos hermanos y sus familias, más las 3 familias de las hermanas, a las cuales ellos, con una mentalidad un tanto más solidaria y moderna que su papá, les habían dado lugar, a través los hijos, para que incorporaran a la empresa. Es decir, vivían 5 familias, pero de manera opípara, de la Empresa Familiar. Casas lujosas, automóviles importados, Viajes internacionales y largas vacaciones; hijos estudiando en colegios y universidad de primer nivel. En fin, lo que se puede decir muy buena vida.

En estas condiciones y en un tiempo relativamente pequeño, 15 años aproximadamente, la Empresa Familiar otrora enormemente próspera, estaba tambaleante y casi no producía dividendos para mantener a las familias; las deudas contraídas por incumplimientos con el estado eran tan grandes que hacían falta 2,5 empresas para poder pagarlas. Es decir, era imposible hacerles frente; la empresa se había convertido en inviable y la desesperación se había apoderado de todos los integrantes. Al punto que nadie ya quería saber nada de ella; pero había deudas que debían ser pagadas. La noche había llegado a la vida de esta familia.

Para concluir:

Por ese entonces, Tony había pasado los 70 años y no podía retirarse, pues entre otras cosa,s no tenía retiro asegurado, nunca había hecho previsión de ello; después de todo pensaba él, para qué, no lo voy a necesitar… José 10 años menos, si bien tenía aún deseos y fuerzas para seguir adelante un poco más, se encontraba con que estaba solo, un tanto perdido porque su hermano ya no quería estar mas al frente y el solo no sabía para dónde ir. La empresa tenía deudas por todos lados y como suele pasar, parece que los clientes huelen cuando la decadencia ha llegado y también dejaron de ir. Había deudas por doquier, con los bancos, el estado, los amigos e incluso con algunos “cercanos” que les habían prestado dinero para “salir” del paso. A esta altura, la empresa era un barco a la deriva y lleno de agujeros!

El final se acerca:

De modo impensado e increíble, la decadencia y la pobreza se acercaron peligrosamente a estas personas, que debieron vender todo lo que podían, ya que la mayor cantidad de bienes, estaba prendado o hipotecado por los acreedores para cobrarse algo de las deudas.
Así, los 5 hermanos terminaron sus días dependiendo de sus hijos, nueras y yernos quienes los acogieron en sus casas para que pudieran vivir los años de su retiro. Lo que lamantablemente hay que agregar es que las relaciones entre ellos y entre los primos, quedaron todas un tanto rotas; perdieron la alegría de reunirse como lo habían hecho desde niños; a veces, muy de vez en cuando, se juntan para algo!

  • ¿Qué le pareció la historia?
  • ¿Le parece que puede ser real o solo ficción?
  • ¿Conoce o ha escuchado casos semejantes?
  • ¿Puede usted identificar cuáles fueron las causales del fracaso?
  • ¿Podría enumerarlos y pensar de qué modo estos se pueden evitar, anticipar o resolver?
  • ¿Puede usted, capitalizar algo de este relato, algo le dolió al leer?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *